El otro día estuve observando durante varios minutos a unos niños en un recinto cerrado. Unos reían, otros lloraban, otros simplemente dormían. Y después de mirarlos y “estudiarlos” he descubierto por qué los niños lloran: porque se pegan con las esquinas. Pobrecicos. Cuando todavía no controlan sus movimientos y más que andar se balancean, tienen ...